septiembre 16, 2021

Estado sin autoridad para instalar antenas 5G

Piura, 17 de Junio de 2020 Mentiras y leyendas se multiplican de aquí para allá


La noticia de que ocho trabajadores de una empresa de telefonía fueron secuestrados y la posteriormente liberados por pobladores de la comunidad de Chopcca (en la región Huancavelica) debe preocupar en extremo a las autoridades nacionales. El motivo: sectores de la población están siendo azuzados con mentiras y leyendas para evitar la instalación de antenas de telefonía. Y recordemos que instalar estos equipos es una urgencia de primer orden para la digitalización de la enseñanza, como manera de establecer la distancia social ante la pandemia.

Como decíamos, días atrás se conoció que un grupo de trabajadores de la empresa Gilart, que reparaba antenas de telefonía, fueron secuestrados y vejados cruelmente por toda la comunidad de Chopcca. La violenta actitud de los comuneros se debió, entre otras razones, a que, según ellos, se estaba instalando una «antena 5G que transmite el Covid-19». Un verdadero absurdo que revela las intenciones de quienes siembran el pánico en la población. Pero resulta que ni se estaba instalando una antena 5G ni mucho menos esta tecnología produce o reproduce la pandemia Covid-19. Lo que hacían los trabajadores era reparar una antena de telefonía que había sido quemada por los propios comuneros.

En el colmo del asunto, los comuneros exigieron a las autoridades nacionales (que se presentaron para negociar la liberación de los trabajadores) el «reconocimiento» y respeto a un supuesta «nación Chopcca». En otras palabras, lograron arrodillar a la autoridad del Estado, y hoy ningún comunero que participó en la agresión violenta ha sido querellado por la Fiscalía de turno. No conforme con este desenlace, la empresa perjudicada ha tenido que pedir disculpas porque «no se explicó que dichas antenas no trasmiten Covid-19». La leyenda, el absurdo, convertido en relación con las comunidades.

Lo sucedido en la comunidad de Huancavelica tiene relación con otra noticia en Tumbes, donde días atrás los pobladores frustraron la instalación de antenas de telefonía, también de manera violenta, con el mismo argumento sobre la pandemia coronavirus. Todo lo anterior se enmarca en que, en los últimos días, a través de las redes sociales se han ido desarrollando y desplegando bulos en los que se dice que las antenas 5G producen cáncer, no obstante que estas antenas son muy escasas en nuestro país. ¿Quién es el responsable de fabricar estos mitos y leyendas? Honestamente no lo sabemos, y todo indica que estas teorías de la conspiración aparecen en las redes sociales, y sus consecuencias son generar un pánico infundado entre la población. Esta situación se parece a las leyendas que se organizaron contra la colocación de antenas de 4G y 3G, señalando que «producían cáncer», pese a que diversos informes técnicos y especializados –como los de la Organización Mundial de la Salud– afirman todo lo contrario.

Según la Asociación para el Fomento por la Infraestructura Nacional (Afín) en nuestro país existe un déficit de más de 30,000 antenas, y para que la tecnología 5G funcione correctamente se necesita una inversión que supere los S/ 1,200 millones que se han invertido en este rubro en el Perú. En ese sentido, nuestro país y sus autoridades no pueden permitir que mentiras sin fundamento científico desaten acciones violentas e impidan el desarrollo del país. Pero lo más grave: no se puede poner en peligro la enseñanza de los niños más pobres, ahora que la escuela se ha digitalizado.

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