junio 14, 2021

No hay derecho, presidente Sagasti

El ministro de Salud, Óscar Ugarte, no tiene aún una fecha definida para la llegada al Perú de las 37 millones restantes del lote total de 38 millones de vacunas de Sinopharm que anunció el presidente de la República, Francisco Sagasti. Recordemos que el primer millón de sueros chinos ya se encuentra en el país y viene siendo utilizado para inmunizar al personal de salud.

POR: Luis Miró García Elguera

Una nación envuelta en pendencias de todo orden por culpa de un fulano apellidado Vizcarra, que tuvo el atrevimiento de conspirar para ser presidente de la República y, encima, clausurar el Congreso. Un proceso electoral crítico que, por las circunstancias que lo rodean y varios postores que participan, amenaza nuestra democracia y Estado de derecho. Y todo aquello con un Sagasti como gobernante a la deriva, engañando tercamente al pueblo con el cuento de la vacuna, por no tener agallas para enrostrarle tamaño crimen de lesa humanidad a Martín Vizcarra, quien no las compró y tampoco equipó los hospitales con oxígeno, camas, respiradores, etc., provocando la muerte de mas de 100,000 compatriotas. Por cierto, Vizcarra tampoco compró vacunas porque intentó monopolizar su adquisición exclusivísima con China –posiblemente por razones crematísticas– pretendiendo adquirirle 64’000,000 dosis a precio caro para vacunar a 32 millones de paisanos. Si en tres meses de gestión Sagasti no ha tenido las agallas para deslindar responsabilidades con su predecesor frente a una coyuntura tan grave que linda en el genocidio, entonces la única explicación es que Sagasti es cómplice de Vizcarra. Por tanto, ambos deben ser imputados, procesados y condenados.

Además de la desesperación que transpira una ciudadanía aterrada por lo que ocurre en su entorno familiar –enfermedades y muertes de padres, hijos, madres, hermanos, parientes, etc.; lo mismo que amigos, compañeros de trabajo, etc.–; aparte de aquello, decimos, ocurre que la situación nacional es sumamente grave. La crisis económica, sumada al encierro obligatorio; a la absoluta pérdida de contacto con la vida diaria a la que estuvo acostumbrado el ser humano; y, en particular, el temor al contagio, todo es fuente de decaimiento, angustia y, fundamentalmente, de gran depresión. Cuadro que complica terriblemente el comportamiento de la gente. Más aún si delante de ella tiene a unos gobernantes impresentables que aprovechan el abismo en que vive este país para traficar con los sentimientos mediante el engaño colectivo, transmitido a través de una prensa monocorde comprada por palacio con la corruptela del avisaje estatal.

Precisamente en medio de este cuadro patético van a llevarse a cabo los inminentes comicios para elegir presidente y congresistas. Dicho sea de paso, hablamos de un proceso electoral manipulado por un Jurado Nacional ciertamente parcializado, que le resta credibilidad al resultado del conteo de votos. Y, como cereza sobre la crema, los miembros de mesa ya no serán vacunados por el Estado. Por inutilidad, complicidad o por ambos, Sagasti los ha engañado, pues prometió vacunarlos para, a última hora, dejarlos abandonados a su suerte ante un electorado que demuestra no tener la más mínima responsabilidad para cuidarse. Y fundamentalmente, para cuidar a los demás. El rumor de ausentismo de muchos miembros de mesa crece, conforme se acerca la fecha electoral.

Conclusión. No hay duda de que lo que un lustro atrás constituiría una fecha magna las elecciones 2021, porque coincidirán con las celebraciones por los dos siglos de nuestra República, hoy será un día de ansiedad, por el sinnúmero de intimidaciones que la rodean.

Vacunas Sinopharm
La gente se muere por falta de oxígeno